Un comentario de dos textos sobre los fenómenos elementales. Por Belén Tarulli

“Fenómenos elementales” de Roberto Mazzuca y “La nervadura del significante Clínica del detalle: fenómeno y estructura en la psicosis”, de Claudio Godoy.

Participación en el Grupo de Investigación, el lúnes 12 de marzo de 2018.

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“¿Qué es pues esta relación especial con la palabra? ¿Qué falta para que el sujeto llegue a verse obligado a construir todo ese mundo imaginario? ¿Para que padezca en su interior este automatismo de la función del discurso? El discurso no sólo lo invade y lo parasita sino que él está suspendido de su presencia.” 

Jacques Lacan. Seminario 3, p. 231. 

 

Al poner a dialogar los dos textos referidos en el título, que se encuentran publicados, en su segunda versión, en el libro Elaboraciones Lacanianas sobre las psicosis, compilado por Fabián Schejtman; me interesa situar cuatro puntos.

 

1) Relación entre los títulos: Una brújula que orienta.

 

A partir de la puesta en relación de los títulos de los textos, es decir: Fenómenos elementales y La nervadura del significante. Clínica del detalle: fenómeno y estructura en la psicosis; se puede desprender de allí una orientación respecto al fenómeno elemental en términos generales, tal vez a modo trans-estructural, y a la psicosis en términos particulares. Pues, es posible ubicar así, el fenómeno elemental dentro del campo del significante, y por lo tanto la psicosis como un hecho del lenguaje.

 

Mazzuca dice en su texto, Fenómenos elementales: “Es necesario que Freud introduzca y desarrolle su noción de inconsciente y que, en un segundo tiempo, Lacan venga a destacar que en esta noción freudiana de inconsciente podemos reconocer la estructura y el funcionamiento del lenguaje y sus elementos significantes, para poder ubicar que algo puede ser de un carácter mecánico y automático y no necesariamente de naturaleza orgánica. Es justamente en este carácter destacado por Clérambault en estos fenómenos calificados como automáticos o mecánicos, donde Lacan va a reconocer, a partir de este rasgo, que se trata de fenómenos que responden a la estructura del lenguaje, es decir, que se trata de significantes.” (Pág. 72)

 

En este mismo sentido, C. Godoy en su texto, La nervadura del significante. Clínica del detalle: fenómeno y estructura en la psicosis; dice: “Lacan ubica como condición para el diagnóstico de psicosis la presencia de trastornos del lenguaje. (…) Cuando nos referimos a los trastornos del lenguaje en la psicosis podemos concebirlos en un sentido amplio, incluyendo -además de los neologismos, intuiciones y estribillos- las distintas formas en que procede la interpretación delirante.” (Pág. 52)

 

 

2) Detalle, corte y escritura.

 

Godoy en su texto al que se viene haciendo referencia dice: “Las obras de Freud y Lacan son pródigas al entregarnos diversas perspectivas para pensar una clínica del detalle. Lacan, por ejemplo, indica que lo importante no es la acumulación de hechos sino el recorte de uno solo con sus correlaciones, lo que llama también las “pequeñas particularidades de un caso”. A su vez sostiene que en el análisis se trata de la eficacia del buen corte. Podríamos afirmar que en el diagnóstico diferencial también se trata del buen corte, aquél que revela la estructura; se trata de reconocer la estructura aún en los más pequeños elementos, en los más sutiles, en los que pueden pasar desapercibidos.” (Pág. 38-39)

 

Luego agrega: “Detalle deriva etimológicamente del latín de-tailer, ‘cortar’. Es el acto analítico el que produce el detalle de un caso, un recorte que hace escritura. La clínica psicoanalítica se distingue del relato biográfico, de la acumulación de datos, de la novela o la anécdota; ubica al sujeto en la hiancia que el detalle delimita entre la escritura y la especificidad de la historia.” (Pág. 39)

 

Y más adelante refiere: “Ahora bien, reconocíamos en el método morelliano-freudiano que se trataba más bien de la “escoria de la observación”, es decir del pequeño detalle, de lo que se ‘lee’ en los márgenes de lo que se observa, de aquello que puede permanecer por fuera y discordante del conjunto. La ‘escoria’ alude a lo que tendía a ser residual en la observación global. Por eso no resulta sorprendente que muchas veces el diagnóstico estructural contradice la apariencia global: por ejemplo, ‘parece’ un obsesivo pero la estructura, a partir del detalle, se revela como psicótica.” (Pág. 40)

 

A partir de esta perspectiva planteada por C. Godoy, acerca del detalle y su relación con la escoria, con lo residual de cierta observación global; aludimos al texto de Jacques-Alain Miller titulado “La salvación por los desechos”. Miller, bajo esta cita que toma de Paul Valery, pone de manifiesto la vía que tomó el surrealismo, en tanto el modo de hacer de este movimiento artístico, para luego ponerlo en la cuenta del psicoanálisis. Entonces dice: “Y por cierto que la promesa surrealista nunca habría sido proferida si no hubiera habido antes el psicoanálisis, el descubrimiento freudiano, que fue, como sabemos, primero el de los desechos de la vida psíquica, esos desechos de lo mental que son el sueño, el lapsus, el acto fallido y más allá, el síntoma. El descubrimiento también de que, de tomarlos en serio, y si les presta atención, el sujeto tiene la oportunidad de lograr su salvación.”    (J. A. Miller, 2009)

 

Y luego, establece la pregunta: “¿Lograr su salvación?, la expresión es religiosa. Pero no traduce mal que no es solo una cuestión de salud, de curación, sino que más allá del síntoma, o bajo el síntoma, se trata de una cuestión de verdad. Una revelación de saber que conlleva con ella la realización de una satisfacción y que, si puedo decirlo así, el desarrollo sostenido de una satisfacción superior. Y entonces la fórmula de Valery la pongo en la cuenta del psicoanálisis.” (J. A. Miller, 2009)

 

 

3) Dos momentos de Clérambault y crítica de Lacan.

 

Mazzuca, dice en su texto Fenómenos Elementales: “El primer Clérambault subraya el carácter independiente entre los fenómenos de automatismo mental-iniciales y basales- y las alucinaciones e ideación- secundarias y contingentes.” (Pág. 91)

 

Luego establece una diferencia, y dice: “Pasemos ahora al segundo Clérambault. En 1925, en el articulo “Psicosis basadas en el automatismo”, introduce una distinción que da lugar a la segunda modulación de la relación entre delirio y automatismo mental. En ella el automatismo mental ya no es calificado como basal sino como fenómeno nuclear.” (Pág. 93)

 

Por lo tanto, concluye R. Mazzuca: “Las últimas páginas de ese artículo nos confirman que la nueva modulación no se incluye dentro de la primera sino que viene a reemplazarla. Se trata efectivamente de una transformación desde el momento en que el automatismo mental es concebido como basal a otro en que es nuclear. Después de revisar las sucesivas denominaciones que ensayó para su automatismo: pequeño automatismo, síndrome de pasividad, síndrome de influencia, síndrome de parasitismo, síndrome de imposición, y de enunciar que no ha encontrado aún una designación que le resulte satisfactoria, concluye así: “En 1920 lo llamábamos basal; hoy más bien lo llamaré nuclear. En efecto (ahora) vemos una continuidad entre los fenómenos parcelarios del comienzo y las construcciones idéicas del período de estado; todos resultan del mismo proceso…”(Clérambault 1926, 573)”. (Pág. 95)

 

Ahora bien, respecto a la critica que hace Lacan, tanto en su tesis de 1932, como a quien denomina su maestro, G.G. de Clérambault, en su seminario 3, La Psicosis; R. Mazzuca dice en su texto: “Es decir que establece que lo habitual en psiquiatría es considerar el delirio no solo como una formación secundaria sino constituida por procesos normales (deducciones racionales) […] Según Lacan lo común es creer que el delirio es secundario y racional. Su posición consistirá en sostener que es primario y tan mórbido como los síntomas primitivos.” (Pág. 86)

 

Entonces, R. Mazzuca formula la pregunta un poco más precisa, respecto a quién critica Lacan en su Seminario 3; pues: “Si se dirige al primer Clérambault, la crítica se aplica limitadamente ya que éste jamás afirma que el delirio esté destinado a integrar ni a elaborar el automatismo mental. Y si se tratara del segundo Clérambault, que parece desconocer, no podría criticarlo ya que más bien coincide con él: Vimos que Lacan proponía: “la misma fuerza estructurante está en obra en el delirio, ya sea que se lo considere en una de sus partes o en su totalidad…reproduce la misma fuerza constituyente, es también un fenómeno elemental” (Lacan 1953-1954, 33). Acaso ¿no va en el mismo sentido que: “todos resultan del mismo proceso” (…) ” (Pág. 96)

 

En este mismo sentido, C. Godoy también señala en su texto que venimos trabajando, estas dos concepciones distintas de G.G. Clérambault respecto a la discontinuidad y a la continuidad entre el fenómeno elemental y el delirio, moduladas entre los años 1920 y los años 1925, y dice: “Si retomamos la oposición ‘observación’ (descripción) o ‘estructura’ (análisis) podríamos decir que Clérambault parte de una concepción y se aproxima más a la otra. Su límite -derivado de su concepción etiológica- es que sigue sosteniendo dos ‘estructuras’ distintas que implican dos tipos de producciones delirantes: la automática-orgánica y la explicativa-psicológica.” (Pág. 44)

 

Ahora bien, respecto a las consideraciones que hace Lacan en relación a esta dicotomía entre el fenómeno elemental y el delirio, C. Godoy refiere: “Para señalar la relación estructural que subyace entre los fenómenos elementales y la construcción del delirio Lacan nos propone el muy citado ejemplo de la planta que, como él mismo lo afirma, se articula con lo que sostenía desde 1932 en su tesis. (…) Dicho modelo en su versión del Seminario 3 consiste en lo siguiente: el modo en que se imbrican e insertan las nervaduras de una hoja reproduce una estructura análoga a la de las formas que componen la totalidad de la planta. Del mismo modo la composición del delirio y el fenómeno elemental mostrarían estructuras análogas, ‘la misma fuerza estructurante’ (Lacan 1955-56, 33).” (Pág. 44-46)

 

Entonces continua explicando C. Godoy, en relación a las nervaduras de la hoja: “Encontramos así que no hay una relación parte a todo, ni una sumatoria de elementos análogos, sino una configuración compleja donde la misma estructura está presente, de diversos modos y en distintos niveles, en cualquiera de los componentes de la planta; aun el fragmento más pequeño de su hoja es un índice de su estructura. El elemento no es la parte de un todo, sino que en él se resume la estructura misma.” (Pág. 47)

 

Finalmente, concluye en relación a la nervadura del significante y el fenómeno elemental: “La estructura de la psicosis está determinada por la forclusión del nombre del padre, lo cual se verifica por la irrupción del significante en lo real y sus consecuencias en el plano de la significación y del goce. Este modo de ‘retorno’ es la ‘nervadura’ de la ‘planta’ que constituye la psicosis, es el ‘detalle’ que nos permite reconocer su estructura y pensar sus expansiones gnómicas. La estructura -como venimos sosteniendo- no subyace al fenómeno si no que él mismo es la presentación de la estructura. Los fenómenos de la psicosis pueden ser muy diferentes y, de hecho, pueden realizarse diversas distinciones -no es lo mismo una alucinación, un pequeño automatismo y un delirio ampliamente desplegado-; sin embargo, tenemos que poder distinguir la ‘nervadura del significante’ -como dice Lacan en un pasaje de su seminario 3 (Lacan 1955-56, 284) -que los define: la presencia del significante que no se encadena, lo que Lacan llama también ‘cadena rota’, y que se impone en lo real. Este ‘detalle’, si está bien extraído en un caso clínico, permite realizar el diagnóstico diferencial entre neurosis y psicosis.” (Pág. 51)

 

4) Fenómeno elemental y delirio. Semejanzas y diferencias. Neurosis y Psicosis.

 

Entonces, si bajo esta perspectiva que venimos puntuando, orientados por lo que nos transmite la enseñanza de J. Lacan; el delirio queda en continuidad con el fenómeno elemental, pudiendo definir incluso al delirio como un fenómeno elemental en sí mismo, y a la vez el fenómeno elemental queda en relación a la nervadura del significante: Decantan algunas preguntas; ¿Cuál sería la diferencia entre el fenómeno elemental y el delirio?, ¿Cuál sería la diferencia del fenómeno elemental y el delirio, en la neurosis y en la psicosis?, ¿El delirio, siempre tiene la función de re-encadenar y estabilizar la estructura?

 

Godoy, en su texto que venimos abordando, dice al respecto: “Si bien en ambos casos -neurosis y psicosis- se trata de la estructura del lenguaje, las ‘nervaduras del significante’ son distintas. La ‘planta neurótica’ se rige por el retorno de lo reprimido en lo simbólico, es éste el factor dinámico de su estructura, la insistencia que rige el crecimiento gnómico de sus formaciones sintomáticas. Su retorno es in loco (en el mismo lugar) en la cadena significante; mientras que en la psicosis es in altero (en otro lugar), en lo real […] Este par opositivo: in loco, in altero; o retorno en lo simbólico, o retorno en lo real; puede formalizarse también como: significante solo en lo real, no encadenado, o significante en cadena, el par S1-S2. Esto no quiere decir que la estructura psicótica no pueda intentar reinstaurar una articulación significante S1-S2; muy por el contrario eso es lo que Lacan llamó ‘metáfora delirante’ que viene a suplir la ausencia del punto de capitón del nombre del padre.” (Pág. 55-56)

 

Luego se refiere acerca de una cita del escrito de Lacan, De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, (Lacan 1958a, 559): “En este párrafo vemos como Lacan sitúa las coordenadas estructurales que van desde el desencadenamiento de la psicosis hasta su posible estabilización en la metáfora delirante, como un intento de reanudamiento entre significante y significado. De todos modos podemos destacar el valor de la palabra ‘alcance’ ya que indica que no necesariamente se alcanza dicha estabilización; es decir que no cualquier delirio logra producir esa solución que suple el punto de capitón ausente. En todo caso esa es la salida schreberiana y marca un recorrido posible del delirio y de la posición del sujeto, no obstante es posible también pensar otras formas de estabilización. Es importante entonces distinguir las intuiciones e interpretaciones delirantes que operan en tanto retorno en lo real como S1 y la metáfora delirante como tratamiento de ese S1 a través de la elaboración de saber del delirio como metáfora S2, que estabiliza las significaciones e introduce una fijación y localización del goce.” (Pág. 56-57)

 

Asimismo, R. Mazzuca en su texto Fenómenos elementales, dice: “Si la estructura neurótica se caracteriza por la represión y la estructura psicótica por la forclusión, se trata de delimitar un fenómeno mínimo en el que se verifique esa estructura. En el caso de las neurosis esos fenómenos son los que Lacan ha denominado formaciones del inconsciente. Los fenómenos elementales de la neurosis son, entonces, los sueños, chistes, lapsus, actos fallidos, actos sintomáticos, y en general, todos aquellos que Freud incluyó en lo que llamó la psicopatología de la vida cotidiana. Es suficiente, por lo tanto, que en un sueño (en el sentido descriptivo), o en un lapsus, se demuestre fehacientemente que se trata de un retorno de lo reprimido, para establecer el diagnóstico de neurosis.  (…) Este uso generalizado del concepto de fenómeno elemental en las neurosis y psicosis fue propuesto recientemente por J-A. Miller (Miller 1996). En la enseñanza de Lacan el término fenómeno elemental se aplica casi exclusivamente al campo de la psicosis, debido a lo cual es prácticamente equivalente a fenómeno elemental psicótico.” (Pág. 63-64)

 

De un modo más específico, R. Mazzuca refiere respecto a cierta diversidad de los fenómenos elementales, y señala en relación a la paranoia: “Si los fenómenos del automatismo mental se manifiestan, como vimos, fundamentalmente en el registro del significante -son atemáticos o, según el término de Clérambault, anideicos-, los fenómenos elementales de la paranoia se producen, por lo contrario en el registro del significado.” (Pág. 75)

 

Acerca de la esquizofrenia, dice: “Ante todo, creo que pueden reconocerse fenómenos elementales de dos tipos en la esquizofrenia. Uno, en relación con la no extracción del objeto a en su forma de objeto mirada. Otro, donde predomina la estructura metonímica del significante.” (Pág. 83)

 

Luego, respecto a la construcción del delirio, R. Mazzuca aclara: “Que el delirio se conforme con fenómenos elementales no impide que en la construcción del delirio y en sus sucesivas transformaciones intervengan también otros procesos que no se distinguen de los que podemos considerar racionales, cuestión que está subrayada por Jaspers con su distinción entre delirantes y deliroides. Por otra parte, tanto Freud como Lacan han destacado cierta analogía entre la ciencia y el delirio psicótico. No olvidemos la observación de Freud que, al comparar la teoría psicoanalítica con el delirio de Schreber, concluía que es difícil establecer cuánto de verdad hay en el delirio y cuánto de delirio hay en la teoría, observación que podemos extender al saber científico en general.” (Pág. 103-104)

 

Y respecto a la función del delirio, señala: “Sabemos que un delirio tiene fases. estas fases no tienen el mismo valor, no implican la misma posición del sujeto. El trabajo de Freud en el historial de Schreber  destaca la importancia de este tema. […] Lacan no niega esto, por lo contrario, siempre se ocupa de estas cuestiones en diferentes momentos de su enseñanza. En ‘Una cuestión preliminar…’ señala este momento de la estabilización delirante con el concepto de metáfora delirante que permite remarcar que esta noción no es equivalente a la de delirio y que indica que se llegó a una determinada forma, a una determinada condición del delirio. Es decir, que no es posible explicar este efecto estabilizador por el delirio mismo […] Así surge la cuestión de estudiar y determinar qué produce la estabilización en algunas formaciones delirantes. Sostener que el delirio es un fenómeno elemental no resuelve la cuestión de los mecanismos que dan cuenta de esta función estabilizadora. Dicho de otra manera, el concepto de fenómeno elemental no discrimina entre desestabilización y estabilización.” (Pág. 104-105)

 

 

Textos de referencia:

 

  • Godoy, C. (2012): La nervadura del significante. Clínica del detalle: fenómeno y estructura en la psicosis. En, Schejtman, F. (Comp.): Elaboraciones Lacanianas de las psicosis. Grama ediciones, Buenos Aires 2012.
  • Lacan, J. (1955-1956): El Seminario. Libro III. Las psicosis. Paidós. Buenos Aires, 2013.
  • Mazzuca, R. (2012): Fenómenos elementales. En, Schejtman, F. (Comp): Elaboraciones Lacanianas de las psicosis. Grama ediciones, Buenos Aires 2012.
  • Miller, J.A. (2009): La salvación por los desechos. El Psicoanálisis, Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, Nº 16, Noviembre 2009, Barcelona, España. Traducido por Nicolás Landriscini Marin. Publicado por primera vez como « Le salut par les déchets ». In: Mental: Clinique et pragmatique de la désinsertion en psychanalyse, n.24. Clamecy, avril 2010.

Disponible Online: http://www.ebp.org.br/enapol/09/es/template.asplecturas_online/lecturas_online.htm.

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