4.2. Una práctica al revés.

Esquema óptico de Jacques Lacan.

Esquema óptico de Jacques Lacan.

u n a   p r á c t i c a   a l   r e v é s

Resumen realizado por Soledad Székely a partir del texto original de Magda Mataix.

“Hay que tomar el problema al revés”

(Di Ciaccia, Una práctica al revés)

Tomar el problema al revés es poner de cabeza la fórmula del psicoanálisis, en que un analizante hace del analista su partenaire, porque le atribuye un saber sobre su persona. En la práctica entre varios no hay una presuposición de saber, el partenaire o colaborador del sujeto autista trabaja a partir del encuentro entre ambos. Toma los inventos que el autista hace con su cuerpo o con sus objetos para ordenar su mundo, y les da continuidad: inicia cadenas de movimientos, de recorridos o de palabras, para evitar que el sujeto quede atrapado en la repetición de un mismo gesto, un mismo recorrido o una misma palabra.

El partenaire debe hacer una distinción entre el lugar y el sitio que ocupa el sujeto autista. Es decir, diferenciar los inventos con los que ordena su mundo, se estabiliza y se pacifica; de lo que no ha logrado, que es un uso y un disfrute del lenguaje que le permita regular más eficazmente la excitación intolerable que lo invade y vincularse con otros. Para él, las otras personas son potencialmente hostiles. El partenaire ha de cuidar las palabras que le dirige y las normas que regulan su estancia en la institución, para no hacer de ellas algo invasivo o caprichoso. La institución debe poder asegurar una continuidad a este tratamiento y ofrecer al sujeto autista una serie de partenaires, para dar lugar a la sorpresa y al trabajo entre varios.

sc Una práctica al revés – Magda Mataix

El lugar y el lazo Miller

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Scilicet 2.1. Atmósfera.

a t m ó s f e r a

pratique a plusieurs preliminaire

Pieter Brueghel, El viejo. Juegos de niños (1560).

Resumen realizado por Soledad Székely a partir del texto original de Erick González. 

La práctica entre varios propone al sujeto psicótico un partnership o colaboración que toma en cuenta que para él, los enfermos son los otros: lo persiguen y son la causa de su sufrimiento y de sus desgracias. Generan en torno a él una atmósfera no regulada, salvaje. Para poder hacer algo con esto, se necesita dejar a un lado la terapéutica y propiciar el surgimiento de su deseo -su interés, sus anhelos- a través de los encuentros con los intervinientes. Multiplicar, refractar, desplazar y repetir los efectos de estos encuentros permite implantar una atmósfera deseante en la institución y expulsar a los otros terribles del psicótico.

Para trabajar desde esta lógica primero hace falta destituir a la institución, para después construirla según una serie de condiciones:

Ha de constituirse un equipo de partners que pueda acoger las invenciones de los chicos que acuden a la institución, compartirlas y descifrar la lógica con la que funciona cada uno. Han de propiciarse encuentros a partir de los intereses y particularidades de los chicos y de los intervinientes, trabajando en talleres, por ejemplo. Se han de realizar reuniones de equipo en donde avalar el trabajo individual de los intervinientes y compartir hallazgos e invenciones, para construir entre varios una forma de regular los partnerships con los chicos. Los intervinientes han de recibir una formación que implica un aprendizaje teórico, el cuestionamiento de la teoría desde la experiencia y el análisis personal. Han de poner en juego su saber y su relación con el psicoanálisis y trabajar a partir de la suposición de que en cada chico hay un sujeto capaz de dirigirse a otro y de construir un cierto lazo social.

sc – Atmósfera – Erick González

The secret life - Salvador Dali

The secret life – Salvador Dali

Scilicet 2.2. El dulce forzamiento.

e l   d u l c e   f o r z a m i e n t o

pratique a plusieurs preliminaire

Pieter Brueghel, El viejo. Juegos de niños (1560).


Resumen realizado por Soledad Székely a partir de su propio texto ampliado. 

Una doble operación se presenta pues a los partners del niño autista. Por un lado, ellos deben inventar la puesta en cadena de un trabajo ya iniciado por el niño autista solo, a partir de las manipulaciones que él hace con el propio cuerpo y sus objetos que lo complementan para elevarlos a la dignidad de significantes.”

“Es necesario pues, saber inventar, poniendo en serie las manipulaciones del niño autista, tratándoles como si fueran elementos discretos. Se trata de hacer, con esta concatenación, una oferta al niño autista. Se trata de la oferta de una operación de la cancelación del objeto y de la elevación del objeto a la dignidad del significante. Pero se trata también de un forzamiento respecto a la inercia de la repetición del goce.

¿Y que se espera de esta concatenación? Se espera la posibilidad que se produzca alguna posición subjetiva.”

(Di Ciaccia, La práctica entre varios)

El sujeto autista utiliza el objeto que tiene siempre consigo o su cuerpo y sus producciones (como la saliva), para establecer un latido a dos tiempos. Un abrir y cerrar, subir y bajar, adentro y afuera, con los que intenta instaurar reglas propias en un mundo caótico e inquietante. Sin embargo, al no recurrir al lenguaje para nombrar y así fijar estos movimientos; el objeto sigue siendo objeto y no una representación o metáfora. No se produce un primer significante al que pueda unírsele un segundo y un tercero, para poder hablar dirigiéndose al otro.

Trabajar con el sujeto autista o psicótico requiere tomarse el tiempo necesario, dar los rodeos precisos con las palabras. Cada interviniente en la práctica entre varios tiene su propio estilo, sus propios intereses y su forma particular de acercársele. Sin embargo, también es intercambiable, al ser uno entre otros que lo acompañan. Así, el sujeto recibe varias propuestas que pueden interesarle y que le muestran las ventajas de intercambiar lo real por el semblante. Suave, gentilmente, se lo fuerza a salir de ese pequeño circuito con el que intenta regularse. Se hacen propuestas al sujeto autista a partir de sus objetos, sus recorridos y sus acciones. Se proponen al sujeto psicótico nuevas identificaciones posibles y por tanto, nuevas formas de vincularse con el mundo. Con suavidad y con dulzura, para que la propuesta no produzca una excitación intolerable o sea vivida como persecutoria.

sc Dulce forzamiento – Soledad Székely

LAntenne 110

Scilicet 2.3. Cómo un S2 va al encuentro de un S1.

pratique a plusieurs preliminaire

Pieter Brueghel, El viejo. Juegos de niños (1560).

c ó m o   u n   s 2   v a   a l   e n c u e n t r o   d e   u n   s 1

Resumen realizado por Soledad Székely a partir del texto original de Vanessa Postigo.

Un sujeto autista, aunque no hable, vive inmerso en palabras que lo nombran y lo describen, que hablan de sus actos, de su entorno y del mundo más allá de lo que conoce. Las palabras tienen un efecto devastador en él. Además, vive protegiéndose de las otras personas y de sus miradas, su voz, sus caprichos. ¿Cómo intervenir, entonces? Primero se han de establecer las condiciones que posibilitan la intervención: que el interviniente no se ocupe demasiado del sujeto para no resultarle invasivo, que se presente a él sin exigencias y que ocupe el lugar de una persona que no lo sabe todo sobre él y que está dispuesto a dejarse guiar por él y aprender cómo funciona su mundo.

El autista trabaja continuamente para intentar regular el exceso de excitación que lo invade, y falla una y otra vez en este intento. Repite gestos, movimientos, palabras o recorridos en dos tiempos que funcionan como un lenguaje: arriba / abajo, adentro / afuera, abierto / cerrado. El interviniente retoma este intento de producción simbólica y le da un sentido. Propone una palabra, un significante (S2), para acompañar al par de “actos-palabra” (S1). Si la propuesta interesa al sujeto, interrumpe momentáneamente el bucle repetitivo de su trabajo y se introduce un tiempo de espera, un vacío. El interviniente aporta un significante, para nombrar y así fijar algo de esa repetición incesante, pero no  ofrece una explicación ni una interpretación de los actos. Deja la vía libre al sujeto para buscar, para interesarse, para construir una respuesta propia que puede ser hecha de gestos, movimientos y recorridos cada vez más complejos o de palabras y de vínculos con otras personas.

sc – Cómo un S2 va al encuentro de un S1 – Vanessa Postigo

LAntenne 110

Sobre “El velo y la falta” de Antonio Di Ciaccia y Virginio Baio. – Marta Gutiérrez.

En la última reunión del grupo de investigación para una práctica entre varios, Eduard se encargó de la presentación de un texto de Antonio Di Ciaccia y Virginio Baio, titulado “El velo y la falta”. En él se remarcaron varios aspectos sobre la constitución de la institución Antenne 110 y otros aspectos derivados de la práctica entre varios.

Hasta la formación de la institución mencionada, en las anteriores instituciones dedicadas al autismo y la psicosis infantil, los profesionales que formaban parte, en la mayoría de casos, ocupaban el lugar del analista (F.Dolto).

En el texto referenciado, se remarca, para la formación de Antenne 110, la importancia de la enseñanza de Freud y Lacan, así como, los posteriores textos de Miller sobre la enseñanza de éste último. Di Ciaccia propone orientarse por la teoría psicoanalítica, sin abordar a los sujetos a través del psicoanálisis, bajo el lema “poner en suspensión la teoría”.

Se afirma que aunque los autistas no hablen, sí están en el leguaje, por lo que, si están en el lenguaje se deduce que el Otro no está ausente, entonces, ¿Qué Otro es mejor? No lo es el otro maternal, por ser problemático, ni el otro paternal, que al estar forcluido, si retorna, podría producir un desencadenamiento.

Se podría decir que el autor, lleva al límite aquello que plantea el autismo, que sería la pregunta ¿Qué es un padre? En respuesta, Di Ciaccia diseña una institución, donde el Otro no es un Otro analítico, ni tampoco responde al Otro parental (como en el caso del mencionado Dolto o Bruno Bettleheim). Ello abre la cuestión, a saber: ¿Cómo sabemos que el sujeto psicótico diferencia entre estos dos Otros?

Dos aspectos fundamentales en la creación de Antenne 110 son:

–       El responder de forma apropiada a la estructura del inconsciente

–       Un deseo escrito como un “Yo quiero”, que debe entenderse como un acto fundador (no caprichoso), el cual deber activar el deseo para posteriormente borrarse, dejando un significante que permita el movimiento y articulación de otros deseos posteriores.

Por otro lado, el marco de funcionamiento de dicha institución en ningún caso es un marco ideal ni puede servir de modelo para otra institución, dado que cada marco es el resultante de aplicar algunos principios en situaciones concretas y a menudo contingentes.

Se trata de poner en suspenso todo, para poner a trabajar los sujetos, constituyendo una red de Otros que evita el pegoteo del sujeto a un único Otro, poniendo en juego la función y evitando así que su presencia sea menos persecutoria para el sujeto.

Lo que se espera de cada uno de los miembros del equipo, es que haya encuentro. Produciendo un lugar vacío (no ocupado por un amo que sabe), que se mueva por la demanda del niño, produciendo encuentros contingentes por un deseo del cuidador, situándose así en el vacío que lo permita circular y donde el interés de los adultos en su tarea cotidiana manifieste la marca de un deseo particular que los niños, uno por uno, pueden aceptar ser los destinatarios.

Para ello hay que vaciarse de la búsqueda de la demanda, de demandar y de interpretar, dejándose orientar por un deseo de saber a través del no-saber (que en ningún caso es un no querer saber).

Aquí se destaca la figura del responsable terapéutico, encargado de preservar el lugar vacío de cada profesional, evitando superposiciones imaginarias y cumpliendo la función de descompletar al grupo. Di Ciaccia, para evitar dichas identificaciones al grupo, remarcó que las reuniones de equipo, eran el verdadero lugar donde los cometarios de los casos, tenían verdadero valor analítico, evitando así la carga de goce fuera de dichas reuniones.

Un aspecto importante a destacar, el cual da título al texto, es el tratar de permitir que un velo se interponga entre los padres y los niños, evitando que el sujeto se sienta como un tapón-objeto pasando a ser un agujero (sujeto-enigma).

Es necesario hacer mención, al hecho de realizar un diagnóstico que no se base en datos fenomenológicos, sino a partir de una clínica diferencial que se apoye sobre la estructura, así por ejemplo, en el caso de las estereotipias, éstas tienen estructura de lenguaje y la función de tratamiento, la cuestión principal, recae en cómo “enganchar” esto, en un circuito o en otro recorrido menos repetitivo.

Se plantea romper, a través de lo que venimos llamando la práctica entre varios, con la repetición para llegar a “hacer serie”, produciendo un encadenamiento.

Se plantea la hipótesis de considerar a los sujetos autistas dentro de la psicosis y que a causa de la operación de substitución que efectúa el Nombre-del-padre, el goce no está negativizado, como ocurre en la neurosis, sino que está forcluido; ahí donde falta el operador de substitución, es donde se instala el sujeto. Un sujeto que trabaja para realizar en lo real esta substitución que no adivinó en lo simbólico, sustitución que intenta poner en práctica gracias a su propia construcción y que tiene la función de sustraerlo, en tanto que objeto al imperio del Otro. La estructura está y no determina el sujeto, sino que se toca la forma como se expresa.

Hay pasaje del goce al significante para todo ser hablante.

 

En lo que al tratamiento del otro se refiere, en primer lugar cabe destacar que si nos regimos por la definición de sujeto que esboza Lacan, siempre que hay un elemento que representa a un sujeto para otro elemento, ya hay un sujeto. Basado en ello, se propone que no se hable a los niños psicóticos, sino que se hable de ellos.  Sin embargo, el Otro no reabsorbe todo el goce, no hay equivalencia. El Otro no está completo y ello implica por estructura una falta, un resto (Objeto a). En el caso de la psicosis el objeto a, no implica la significación fálica es entonces cuando el sujeto no tiene medio de articularse al deseo del otro y aparece éste de forma bestial.

Si el autista se separa del acto de hablar, el interés reside en el planteamiento de varias preguntas, a saber: 

¿Cómo acompañar al sujeto a realizarse en la palabra dentro de una institución?

¿Cómo hacer pasar algo de lo real a lo simbólico (reel-iser)?

Diez principios y una hipótesis para nuestra investigación. Por Iván Ruiz

 

2015 abril - juliol 673Texto presentado por Iván Ruiz, a modo de introducción y propuesta de marco de investigación en octubre de 2012. Coincidiendo con el viraje dentro del grupo de investigación de “Psicoanálisis aplicado a la institución” a “Para una práctica entre varios”.

El curso que iniciamos hoy de nuestro Grupo de investigación está en continuidad con los años anteriores aunque el nombre del Grupo ha cambiado. La reunión mantenida este verano con la coordinación de los Grupos de investigación de la SCB nos ha servido para reformular los principios de nuestra investigación después del trabajo de estos últimos años.

Este es el octavo año de trabajo de un grupo que surgió con el propósito de estudiar las condiciones de posibilidad del trabajo en institución con sujetos autistas y psicóticos. En el horizonte estaba para nosotros la creación de una institución que pusiera a prueba la hipótesis de Lacan de que el sujeto autista, aunque huya de los efectos y las funciones de la palabra, está en el lenguaje. Es también la hipótesis fuerte con la que Antonio Di Ciaccia creó la Antenna 110, y con la que otras instituciones han proliferado en Europa, y más allá de ella, en los últimos treinta años. Cada una de ellas sostiene un trabajo que se ajusta a la realidad de la oferta asistencial de su país, pero, si algo las caracteriza, es el esfuerzo de formalización y transmisión de una práctica orientada por el psicoanálisis. Lo que conocemos hoy como Práctica entre varios resulta de una aplicación precisa del psicoanálisis de Freud y de Lacan a los fundamentos mismos del funcionamiento de una institución que pretenda acoger a sujetos que, estando inmersos en el lenguaje, no ocupan un lugar en el discurso.

La investigación, entonces, sobre a la aplicación del psicoanálisis a la institución ha tenido su sentido durante la primera etapa del grupo. Sin embargo, el deseo de precipitar de esa investigación un saber en una práctica que fuera entre varios, nos ha llevado a renombrar el grupo como Grupo de investigación para una práctica entre varios, apoyándonos en la experiencia, nueva en nuestro país, de los dispositivos que hemos creado inicialmente para niños y adolescentes con autismo.

Se abre, así, una etapa nueva de trabajo, para la que propongo diez axiomas que puedan servir para nuestra investigación:

 

  1. El sujeto autista está en el lenguaje, aunque su acceso a la palabra implique separar lo más posible el goce del significante.

 

El mito, como lo llama Lacan, del lenguaje pre-verbal es, si cabe, más flagrante en los autistas, y lo lleva a preguntarse en su texto « Alocución sobre las psicosis del niño »: «… si un niño que se tapa los oídos, se nos dice, ¿ante qué? Ante algo que se está hablando, ¿no está acaso ya en lo posverbal, puesto que se protege del verbo? » Y añade: « En lo que concierne a una pretendida construcción del espacio que se cree captar allí en estado naciente, me parece más bien encontrar el momento que da testimonio de una relación ya establecida con el aquí y el allá, que son estructuras de lenguaje … En suma, en la construcción del espacio está lo lingüístico »[1].

 

  1. La función del objeto para el sujeto psicótico o autista no se plantea de entrada en la lógica del Fort-Da.

 

No pudiendo someter el objeto a su falta, el significante, si aparece, le sirve para asegurar su presencia. O dicho de otro modo, para denegar su ausencia.

La viñeta sobre el Fort-Da, explicada por Freud en « Más allá del principio del placer », sitúa la constitución del sujeto desde la pérdida irremediable del objeto de satisfacción, pero también desde su propia constatación de objeto faltante para el Otro.

En la psicosis del niño asistimos a los efectos sobre el sujeto de no haber transitado por esta dialéctica del objeto. Y, « lo importante, dice Lacan, no es sin embargo que el objeto transicional preserve la autonomía del niño, sino que el niño sirva o no como objeto transicional para la madre ».

 

  1. Cuando ningún operador hace las funciones del Nombre del Padre, el sujeto deviene “objeto” de la madre, y ya no tiene otra función que la de revelar la verdad de ese objeto.

 

Es de este modo como la madre satura su propia división quedando cerrado el acceso a su propio deseo. Por supuesto, también el acceso del niño al suyo.

En el texto « Nota sobre el niño », publicado recientemente en la nueva traducción castellana de Otros escritos, Lacan sitúa una cuestión central en el tratamiento posible de la psicosis y del autismo en los niños: « Él aliena en sí todo acceso posible de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso exigencia de ser protegido »[2]. La exigencia de ser protegido puede llevar – lo vemos hoy en los ataques ciegos de diversos colectivos de padres contra el psicoanálisis – a desmontar las construcciones propias del autista en nombre de un ideal de conducta.

 

  1. El cuerpo del autista no le pertenece, es su cuerpo el que goza por él.

 

Las observaciones que hacemos de los sujetos autistas nos permiten verificar que para tratar el goce vivido en exceso en su cuerpo, sus esfuerzos se destinan a la constitución de un borde, casi corporal, en el que retorne ese goce. Es la tesis, ya clásica, de Éric Laurent, que nos permite entender alguna de la fenomenología autista que, de no ser así, caería en el saco de las conductas mal aprendidas.

Cuando el borde autista funciona, el sujeto puede vivir con su cuerpo sin necesidad de introducir en él la falta real. Se pone, así, a prueba « la estructura del borde, como dice Lacan, en su función de límite »[3].

 

  1. Para el psicótico, es el Otro quien está enfermo. La gravedad de un caso de autismo o psicosis es, en realidad, la gravedad del Otro.

 

En el trabajo con el autismo, se hace imprescindible entonces contemplar un tiempo preliminar en el que evaluar de qué Otro se defiende el sujeto y dónde ubica él el goce mortífero del que es objeto.

Cualquier tratamiento que se ponga en marcha debería estar advertido de que no se trata del tratamiento del sujeto sino del tratamiento del Otro, que permita al niño acceder al acto de producirse como sujeto, diciendo no al Otro del goce mortífero, pero sí al Otro de la cadena significante[4].

 

  1. Una institución pensada desde el psicoanálisis lacaniano debe tomar la medida del Otro que le conviene para cada sujeto a la vez que aislar el significante que hace de su entrada en la institución una decisión del sujeto.

 

Propiciado por el sujeto o encontrado por sorpresa en el acto del adulto que lo acompaña, el significante que permite el trabajo de un sujeto en la institución se revelará como un sinthome en su propia historia. El equipo de adultos es llamado a aislarlo como efecto del trabajo entre varios.

 

  1. En el funcionamiento entre varios está incluido como sujeto el adulto que interviene con su acto.

 

Él es también sujeto de la experiencia. En estas coordenadas, es su propio análisis el que puede servir como guía para abordar el caso clínico y atravesar así el « fantasma de la institución ».

Toda institución se funda en un fantasma y no es seguro que aquellas que van a orientarse desde el psicoanálisis estén a salvo de esta pendiente. La construcción de los casos y la elaboración de la experiencia se presentan como imprescindibles para producir el vacío necesario que el fantasma de cada uno, y por ende el de la institución, tienden a ocupar.

 

  1. La practica entre varios se revela como un dispositivo que no aplica directamente un tratamiento psicoanalítico a un sujeto, sino que pone en acto la curiosa definición de Lacan de sujeto: « Ese sujeto es lo que el significante representa, y no podría representar nada sino para otro significante».

 

El sujeto se supone en el acto de hablar de él a otro. Son remarcables los efectos de pacificación que esta circulación de la palabra tiene sobre algunos sujetos.

No es propiamente, entonces, el discurso del analista lo que opera sino más bien el discurso del inconsciente lo que podría producir al sujeto, siendo representado por un significante para otro, esto es el primer esbozo de la cadena significante.

 

  1. Los circuitos de la pulsión en el autismo tienden a excluir al Otro como lugar de referencia, hecho que inflinge una temporalidad sin escansiones. Propiciar el encuentro con el Otro implica ser simpático a esa temporalidad.

 

El encuentro con el sujeto no puede forzarse, ni desde un ideal educativo ni desde la prisa del amo, pues está condicionado a la posición propicia del adulto así como a la decisión del sujeto. Se trata más bien de lo que Di Ciaccia nombró como « dolce forzamento » que hace presente a los dos sujetos que están en juego, el autista y el otro que lo acompaña.

Un cierto funcionamiento calculado de la institución como Otro debe asegurarse, pues « … ningún azar existe sino en una determinación de lenguaje, y esto, sea cual sea el aspecto en que se lo conjugue, de automatismo o de encuentro »[5].

 

  1. La entrada de un sujeto autista o psicótico en una institución implica la inscripción en el Otro del significante que porta, incluso si ese significante es un objeto.

 

El uso del objeto implica un saber, y el saber está de su lado. El concepto de transferencia, entonces, que nos sirve para plantear la estrategia en un cura como tal, no es tan operativo para el trabajo entre varios en la institución. La transferencia se funda en una suposición de saber en el otro que es preferible que no se dé para el autista. Así, el « entre varios » se pondrá en funcionamiento para contrarrestar los efectos de pegoteo imaginario del niño con un adulto en concreto.

 

Estos diez axiomas, a los que podremos añadir otros en el curso de la investigación por venir, son el resultado para mí del trabajo realizado durante estos años y que nos sitúan ante una cuestión concreta, que propongo como hipótesis de trabajo: La práctica entre varios plantea una especificidad en la aplicación del psicoanálisis al tratamiento del goce del Otro. ¿De qué modo la institución, entonces, puede hacerse partenaire del sujeto sirviéndole a él de sinthome?

 

Octubre de 2012

[1] Lacan, J. « Alocución sobre las psicosis del niño », Otros escritos. Ed. Paidós. 2012.

[2] Lacan, J. « Nota sobre el niño », Otros escritos. Ed. Paidós. 2012.

[3] Lacan, J. « Posición del inconsciente », Escritos. Ed. Siglo XXI.

[4] Di Ciaccia A. « La pratique à plusieurs ». La Cause Freudienne, nouvelle revue de psychanalyse, n. 61. Novembre 2005, Navarin éditeur, Paris.

 

[5] Lacan, J. « La metáfora del sujeto », Escritos. Ed. Siglo XXI.

 

Programa Grupo de investigación Para una práctica entre varios 2012-2013.

Grupo de investigación para una Práctica entre Varios
Sección Clínica de Barcelona ICF

Espacio de Lectura
Begoña Ansorena Anza

En el espacio de Lectura propuesto este año que comenzamos, se pretende llevar a cabo una atenta lectura de los casos clásicos del autismo y la psicosis en la infancia a la luz del psicoanálisis de orientación lacaniana.

En el psicoanálisis lacaniano, la experiencia se concibe a partir de la idea de “praxis” fundamentalmente, esto es, en referencia a un marco que es el específico del discurso psicoanalítico y a un dispositivo en el cual la transferencia constituye un elemento fundamental, es decir, algo muy distinto de lo que se puede pensar como experiencia en le discurso de la ciencia.

Por qué volver a los casos clásicos? Porque los casos nos testimonian de la aportación del conjunto de la enseñanza del psicoanálisis de Freud y de Lacan, no solamente de la clínica en sí , sino del sentido de ser analista. De ser analista en una institución, de ser analista en un gabinete, etc., es decir, se verifica también, en la construcción de un caso si hay analista en el caso.

Para Lacan la construcción de un caso es una elaboración de saber, mientras que la interpretación tiene algo de oráculo. Al analista le incumbe la responsabilidad de la construcción, dice, y opone construcción e interpretación como saber y verdad.

Por eso dirá Lacan que los casos de los Lefort, son ejemplares porque no hay simetría entre interpretación y construcción.

La construcción de un caso desde el psicoanálisis, se topa con un imposible, que tiene que ver con lo problemático del punto de anudamiento entre simbólico y real. Pero por suerte, existe el síntoma, como eje de gravitación de la problemática del sujeto, en el que lo real y lo simbólico se articulan y a través del cual se puede armar la construcción de un caso.

En los textos clásicos que hemos elegido este curso, para este espacio de lectura, intentaremos dar cuenta de este imposible, del anudamiento entre simbólico y real, si se da o no, y de qué manera. También, de verificar si hay analista o no en el caso, y en definitiva qué podemos extraer de dicha enseñanza para nuestra práctica entre varios.

BIBLIOGRAFÍA:
Berenguer,E. ¿Cómo se construye un caso?. Capitón. Seminarios Clínicos. Venezuela. 2007.
VV.AA., “El sujeto en el discurso, Robert y Rosine Lefort”. Los poderes de la palabra. Paidós. 1996-

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Grupo de investigación para una práctica entre varios
Sección Clínica de Barcelona ICF

Diez principios y una hipótesis para nuestra investigación
Iván Ruiz Acero

El curso que iniciamos hoy de nuestro Grupo de investigación está en continuidad con los años anteriores aunque el nombre del Grupo ha cambiado. La reunión mantenida este verano con la coordinación de los Grupos de investigación de la SCB nos ha servido para reformular los principios de nuestra investigación después del trabajo de estos últimos años.
Este es el octavo año de trabajo de un grupo que surgió con el propósito de estudiar las condiciones de posibilidad del trabajo en institución con sujetos autistas y psicóticos. En el horizonte estaba para nosotros la creación de una institución que pusiera a prueba la hipótesis de Lacan de que el sujeto autista, aunque huya de los efectos y las funciones de la palabra, está en el lenguaje. Es también la hipótesis fuerte con la que Antonio Di Ciaccia creó la Antenna 110, y con la que otras instituciones han proliferado en Europa, y más allá de ella, en los últimos treinta años. Cada una de ellas sostiene un trabajo que se ajusta a la realidad de la oferta asistencial de su país, pero, si algo las caracteriza, es el esfuerzo de formalización y transmisión de una práctica orientada por el psicoanálisis. Lo que conocemos hoy como Práctica entre varios resulta de una aplicación precisa del psicoanálisis de Freud y de Lacan a los fundamentos mismos del funcionamiento de una institución que pretenda acoger a sujetos que, estando inmersos en el lenguaje, no ocupan un lugar en el discurso.
La investigación, entonces, sobre a la aplicación del psicoanálisis a la institución ha tenido su sentido durante la primera etapa del grupo. Sin embargo, el deseo de precipitar de esa investigación un saber en una práctica que fuera entre varios, nos ha llevado a renombrar el grupo como Grupo de investigación para una práctica entre varios, apoyándonos en la experiencia, nueva en nuestro país, de los dispositivos que hemos creado inicialmente para niños y adolescentes con autismo.
Se abre, así, una etapa nueva de trabajo, para la que propongo diez axiomas que puedan servir para nuestra investigación:

El sujeto autista está en el lenguaje, aunque su acceso a la palabra implique separar lo más posible el goce del significante.

El mito, como lo llama Lacan, del lenguaje pre-verbal es, si cabe, más flagrante en los autistas, y lo lleva a preguntarse en su texto « Alocución sobre las psicosis del niño »: «… si un niño que se tapa los oídos, se nos dice, ¿ante qué? Ante algo que se está hablando, ¿no está acaso ya en lo posverbal, puesto que se protege del verbo? » Y añade: « En lo que concierne a una pretendida construcción del espacio que se cree captar allí en estado naciente, me parece más bien encontrar el momento que da testimonio de una relación ya establecida con el aquí y el allá, que son estructuras de lenguaje … En suma, en la construcción del espacio está lo lingüístico »[1].

La función del objeto para el sujeto psicótico o autista no se plantea de entrada en la lógica del Fort-Da.

No pudiendo someter el objeto a su falta, el significante, si aparece, le sirve para asegurar su presencia. O dicho de otro modo, para denegar su ausencia.
La viñeta sobre el Fort-Da, explicada por Freud en « Más allá del principio del placer », sitúa la constitución del sujeto desde la pérdida irremediable del objeto de satisfacción, pero también desde su propia constatación de objeto faltante para el Otro.
En la psicosis del niño asistimos a los efectos sobre el sujeto de no haber transitado por esta dialéctica del objeto. Y, « lo importante, dice Lacan, no es sin embargo que el objeto transicional preserve la autonomía del niño, sino que el niño sirva o no como objeto transicional para la madre ».

Cuando ningún operador hace las funciones del Nombre del Padre, el sujeto deviene “objeto” de la madre, y ya no tiene otra función que la de revelar la verdad de ese objeto.

Es de este modo como la madre satura su propia división quedando cerrado el acceso a su propio deseo. Por supuesto, también el acceso del niño al suyo.
En el texto « Nota sobre el niño », publicado recientemente en la nueva traducción castellana de Otros escritos, Lacan sitúa una cuestión central en el tratamiento posible de la psicosis y del autismo en los niños: « Él aliena en sí todo acceso posible de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso exigencia de ser protegido »[2]. La exigencia de ser protegido puede llevar – lo vemos hoy en los ataques ciegos de diversos colectivos de padres contra el psicoanálisis – a desmontar las construcciones propias del autista en nombre de un ideal de conducta.

El cuerpo del autista no le pertenece, es su cuerpo el que goza por él.

Las observaciones que hacemos de los sujetos autistas nos permiten verificar que para tratar el goce vivido en exceso en su cuerpo, sus esfuerzos se destinan a la constitución de un borde, casi corporal, en el que retorne ese goce. Es la tesis, ya clásica, de Éric Laurent, que nos permite entender alguna de la fenomenología autista que, de no ser así, caería en el saco de las conductas mal aprendidas.
Cuando el borde autista funciona, el sujeto puede vivir con su cuerpo sin necesidad de introducir en él la falta real. Se pone, así, a prueba « la estructura del borde, como dice Lacan, en su función de límite »[3].

Para el psicótico, es el Otro quien está enfermo. La gravedad de un caso de autismo o psicosis es, en realidad, la gravedad del Otro.

En el trabajo con el autismo, se hace imprescindible entonces contemplar un tiempo preliminar en el que evaluar de qué Otro se defiende el sujeto y dónde ubica él el goce mortífero del que es objeto.
Cualquier tratamiento que se ponga en marcha debería estar advertido de que no se trata del tratamiento del sujeto sino del tratamiento del Otro, que permita al niño acceder al acto de producirse como sujeto, diciendo no al Otro del goce mortífero, pero sí al Otro de la cadena significante[4].

Una institución pensada desde el psicoanálisis lacaniano debe tomar la medida del Otro que le conviene para cada sujeto a la vez que aislar el significante que hace de su entrada en la institución una decisión del sujeto.

Propiciado por el sujeto o encontrado por sorpresa en el acto del adulto que lo acompaña, el significante que permite el trabajo de un sujeto en la institución se revelará como un sinthome en su propia historia. El equipo de adultos es llamado a aislarlo como efecto del trabajo entre varios.

En el funcionamiento entre varios está incluido como sujeto el adulto que interviene con su acto.

Él es también sujeto de la experiencia. En estas coordenadas, es su propio análisis el que puede servir como guía para abordar el caso clínico y atravesar así el « fantasma de la institución ».
Toda institución se funda en un fantasma y no es seguro que aquellas que van a orientarse desde el psicoanálisis estén a salvo de esta pendiente. La construcción de los casos y la elaboración de la experiencia se presentan como imprescindibles para producir el vacío necesario que el fantasma de cada uno, y por ende el de la institución, tienden a ocupar.

La practica entre varios se revela como un dispositivo que no aplica directamente un tratamiento psicoanalítico a un sujeto, sino que pone en acto la curiosa definición de Lacan de sujeto: « Ese sujeto es lo que el significante representa, y no podría representar nada sino para otro significante ».

El sujeto se supone en el acto de hablar de él a otro. Son remarcables los efectos de pacificación que esta circulación de la palabra tiene sobre algunos sujetos.
No es propiamente, entonces, el discurso del analista lo que opera sino más bien el discurso del inconsciente lo que podría producir al sujeto, siendo representado por un significante para otro, esto es el primer esbozo de la cadena significante.

Los circuitos de la pulsión en el autismo tienden a excluir al Otro como lugar de referencia, hecho que inflinge una temporalidad sin escansiones. Propiciar el encuentro con el Otro implica ser simpático a esa temporalidad.

El encuentro con el sujeto no puede forzarse, ni desde un ideal educativo ni desde la prisa del amo, pues está condicionado a la posición propicia del adulto así como a la decisión del sujeto. Se trata más bien de lo que Di Ciaccia nombró como « dolce forzamento » que hace presente a los dos sujetos que están en juego, el autista y el otro que lo acompaña.
Un cierto funcionamiento calculado de la institución como Otro debe asegurarse, pues « … ningún azar existe sino en una determinación de lenguaje, y esto, sea cual sea el aspecto en que se lo conjugue, de automatismo o de encuentro »[5].

La entrada de un sujeto autista o psicótico en una institución implica la inscripción en el Otro del significante que porta, incluso si ese significante es un objeto.

El uso del objeto implica un saber, y el saber está de su lado. El concepto de transferencia, entonces, que nos sirve para plantear la estrategia en un cura como tal, no es tan operativo para el trabajo entre varios en la institución. La transferencia se funda en una suposición de saber en el otro que es preferible que no se dé para el autista. Así, el « entre varios » se pondrá en funcionamiento para contrarrestar los efectos de pegoteo imaginario del niño con un adulto en concreto.

Estos diez axiomas, a los que podremos añadir otros en el curso de la investigación por venir, son el resultado para mí del trabajo realizado durante estos años y que nos sitúan ante una cuestión concreta, que propongo como hipótesis de trabajo: La práctica entre varios plantea una especificidad en la aplicación del psicoanálisis al tratamiento del goce del Otro. ¿De qué modo la institución, entonces, puede hacerse partenaire del sujeto sirviéndole a él de sinthome?

Octubre de 2012

[1] Lacan, J. « Alocución sobre las psicosis del niño », Otros escritos. Ed. Paidós. 2012.
[2] Lacan, J. « Nota sobre el niño », Otros escritos. Ed. Paidós. 2012.
[3] Lacan, J. « Posición del inconsciente », Escritos. Ed. Siglo XXI.
[4] Di Ciaccia A. « La pratique à plusieurs ». La Cause Freudienne, nouvelle revue de psychanalyse, n. 61. Novembre 2005, Navarin éditeur, Paris.

[5] Lacan, J. « La metáfora del sujeto », Escritos. Ed. Siglo XXI.

El calendario de la Mesa de Lectura

7 noviembre: Caso El niño del Lobo de R.Lefort, en Clínica bajo Transferencia. Manantial.
Presenta: Begoña Ansorena.
Discutidor: Iván Ruiz.

28 noviembre: Caso Marie-Françoise R.Lefort, en Nacimiento del Otro. Barcelona. Paidós. 1995.
Presenta: Eduard Fernández.

Discutidor: Vicente Palomera.

16 enero: Caso Stanley de M. Mahler. en Estudios l. Psicosis infantiles v otros trabajos, Buenos Aires. Paidós. 1984.
Presenta: Victoria Costa
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Discutidora: Begoña Ansorena

13 febrero: Caso Ernst “Autism and Asperger Syndrome”, Cambridge University press 1991 Hans Asperger. Traducción Uta Frith
Presenta: Jose Castillo.
Discute: Vicente Palomera.


3 abril: Caso Joey de B.Bettelheim, 2012. La fortaleza vacía. Autismo infantil y el nacimiento del yo. Barcelona: Ediciones Paidós
Presenta: Erick González.
Discute: Iván Ruiz.


8 mayo: Caso Dick de M.Klein, “La importancia del símbolo en el desarrollo del yo” 1930 Obras Completas. RBA.2006.
Presenta: Iván Ruiz.

Discute: Begoña Ansorena.

5 de junio: Caso John de F.Tustin (1981), en Estados autísticos en los niños. Barcelona. Paidos. 1996.
Presenta :Vicente Palomera.
Discutidores: Begoña Ansorena e Iván Ruiz